Tipos de fracturas de fémur
La diáfisis femoral es la parte larga y recta del fémur. Las fracturas de la diáfisis femoral suelen consistir en fisuras, roturas completas o aplastamientos. El fémur puede fracturarse en una o más de estas tres zonas:
- En la parte superior del hueso, cerca de la pelvis, donde se podría denominar «fractura de cadera»
- En cualquier dirección a lo largo del eje recto del hueso
- En el extremo inferior del hueso, junto a la rodilla, donde se podría denominar «fractura de rodilla»
Debido a la fuerza que requiere cualquier impacto capaz de fracturar un fémur, el daño causado a los músculos, ligamentos, tendones, nervios y vasos sanguíneos puede resultar más problemático que la propia fractura. Si se trata de una fractura abierta en la que el hueso sobresale de la piel, el riesgo de infección grave aumenta exponencialmente.
Víctimas mortales
¿Cómo se tratan las fracturas de fémur?
El proceso de recuperación
El dolor intenso, los hematomas y la sensibilidad pueden prolongarse durante semanas tras cualquier fractura de fémur. Suponiendo que la fractura se haya tratado quirúrgicamente, el periodo de recuperación tiene como objetivo alcanzar la máxima mejoría médica en un plazo de seis meses. La fisioterapia será un componente fundamental de la recuperación. Dependiendo de las indicaciones del cirujano, podría comenzar ya al día siguiente de la intervención. Con el tiempo, los pacientes empezarán a caminar con muletas o con la ayuda de un andador hasta que recuperen la movilidad suficiente.
Cualquier fractura de fémur es grave. Es probable que tengas que ausentarte del trabajo durante meses y que los gastos médicos sean astronómicos. Si has sufrido un accidente y te has fracturado el fémur como consecuencia del descuido o la negligencia de otra persona, llámanos lo antes posible para una consulta gratuita y una evaluación de tu caso. Es probable que esa fractura te afecte durante el resto de tu vida, y queremos que recibas una indemnización completa por ello.
