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¿Qué es el trauma facial?
También conocido como trauma maxilofacial en la comunidad médica, el trauma facial es cualquier lesión física en el rostro. Esto incluye lesiones de tejidos blandos como quemaduras, laceraciones, moretones, fracturas de los huesos faciales como fracturas nasales o de la mandíbula, así como traumatismos en los ojos.
Los huesos faciales que se lesionan con frecuencia incluyen la nariz, el hueso que forma el maxilar superior (el maxilar), el maxilar inferior (la mandíbula), el pómulo (cigoma) y la frente. También pueden ocurrir fracturas en los huesos del paladar y en los huesos alrededor del ojo.
El trauma facial puede causar potencialmente una discapacidad permanente, como ceguera o movilidad limitada de la mandíbula. Si bien rara vez pone en peligro la vida, el trauma facial a veces puede ser fatal en caso de sangrado severo o de obstrucción de las vías respiratorias. Tienen el potencial de causar desfiguración y discapacidad visibles, con consecuencias físicas, psicológicas y emocionales duraderas.
¿Cómo ocurre el trauma facial?
El trauma facial puede ocurrir de muy diversas maneras, como caídas, agresiones, lesiones deportivas, accidentes de vehículos, ataques de animales y lesiones laborales en la industria. Los niños y los adultos corren el mismo riesgo de sufrir trauma facial.
- Accidentes Automovilísticos
- Accidentes de camiones
- Accidentes de bicicleta
- Accidentes de moto
- Accidentes de peatones
- Accidentes por Resbalones y Caídas
Los accidentes automovilísticos son la segunda causa de lesiones faciales en el mundo desarrollado, solo superados por las agresiones físicas. Aproximadamente dos tercios de todas las personas que resultan lesionadas en accidentes automovilísticos sufren traumatismos faciales, los cuales ocurren cuando la cara de la víctima impacta contra una parte del interior del vehículo. Además, las bolsas de aire pueden causar daños en los ojos y la cara de los pasajeros cuando se activan.
Si bien los accidentes automovilísticos pueden haber sido la causa principal hace décadas, y aún lo son en partes del mundo en desarrollo, las mejoras en la seguridad de los automóviles han reducido drásticamente el número de lesiones faciales que ocurren hoy en día.
¿Cuáles son los síntomas del traumatismo facial?
Los síntomas son específicos del tipo de lesión; por ejemplo, las fracturas pueden implicar dolor, hinchazón, pérdida de función o cambios en la forma de las estructuras faciales.
Las fracturas de los huesos faciales, al igual que otras fracturas, pueden estar asociadas con dolor, moretones e hinchazón de los tejidos circundantes
Las fracturas nasales pueden estar asociadas con deformidad de la nariz, así como hinchazón y moretones.[15] La deformidad en la cara, por ejemplo un pómulo hundido o dientes que no se alinean correctamente, sugiere la presencia de fracturas. La asimetría puede indicar fracturas faciales o daño a los nervios.[1] Las personas con fracturas mandibulares a menudo tienen dolor y dificultad para abrir la boca y pueden presentar entumecimiento en el labio y el mentón.
¿Cómo se diagnostica el traumatismo facial?
Diagnosticar un traumatismo facial no suele ser un proceso de determinar si alguien lo tiene o no, sino en qué grado. Debido a la amplia variedad de posibles lesiones que pueden considerarse traumatismo facial, como cortes, quemaduras y huesos rotos, existen muchas pruebas diagnósticas posibles que pueden utilizarse para determinar los detalles.
Es probable que su médico comience con un examen físico estándar, en el cual buscará:
- Sangrado de la nariz, los ojos o la boca
- Obstrucciones nasales
- Cortes o daños en la piel
- Moretones alrededor de los ojos o aumento de la distancia entre los ojos
- Cambios en la visión o en el movimiento de los ojos
- Dientes superiores e inferiores mal alineados
- Sensaciones anormales en la mejilla
- Irregularidades de la cara que pueden sentirse al tacto
- Movimiento de la mandíbula superior cuando la cabeza está quieta
Las radiografías se utilizan para buscar cualquier fractura facial y, con el uso de tinte de contraste, también pueden utilizarse para localizar la fuente del sangrado. Lamentablemente, la complejidad de los huesos y tejidos dentro de la cara puede hacer que sea muy difícil interpretar las imágenes de rayos X. La tomografía computarizada es mucho mejor para detectar fracturas y examinar los tejidos blandos, y es esencial para determinar si es necesaria una cirugía. Sin embargo, este método también es mucho más costoso y difícil de obtener, ya que solo los hospitales bien equipados cuentan con las máquinas necesarias para realizar la tomografía.
¿Cómo se trata el traumatismo facial?
En algunos casos, es necesario brindar atención urgente e inmediata a una persona que ha sufrido un traumatismo facial, especialmente en situaciones que involucran sangrado grave o vías respiratorias obstruidas. La principal preocupación en estos escenarios es asegurar que la vía respiratoria esté abierta y despejada, y que el paciente pueda respirar. Para este tipo de lesiones se debe administrar atención médica profesional lo antes posible.
Para lesiones menos mortales, el tratamiento dependerá del tipo de lesión facial sufrida. Puede incluir vendajes, puntos de sutura para heridas abiertas, compresas de hielo, antibióticos y analgésicos, la colocación del hueso fracturado y posiblemente incluso cirugía.
Se puede colocar un vendaje sobre las heridas abiertas para mantenerlas limpias y detener el sangrado temporalmente. El taponamiento nasal se puede usar para controlar las hemorragias nasales. Algunas laceraciones pueden necesitar suturas para detener el sangrado, facilitar la cicatrización de la herida y reducir al mínimo las cicatrices. Es probable que se receten antibióticos en los casos donde la infección sea probable.
Las fracturas nasales leves requieren poco más que compresas frías y analgésicos. Las fracturas más graves, con deformidades o laceraciones visibles, pueden necesitar un tratamiento más avanzado, como la colocación de los huesos nuevamente en su lugar y un ciclo de tratamiento con antibióticos.
El objetivo final de cualquier método de tratamiento es restaurar la apariencia natural del rostro y dejar el menor rastro aparente posible de la lesión. Las fracturas faciales pueden repararse con placas y tornillos de metal, o pueden fijarse con alambre en su lugar. El injerto óseo es otro método que se usa para reparar la estructura del hueso, reemplazar secciones faltantes y fortalecer cualquier soporte estructural dañado. Mientras antes se atiendan las lesiones faciales, idealmente en cuestión de horas o días, mejor será el resultado en cuanto a función y apariencia.
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