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¿Qué es un traumatismo ocular?
Puede haber muchos tipos diferentes de traumatismos oculares, dependiendo de la naturaleza de la lesión. Las distintas lesiones varían en cuanto a los niveles de dolor, los métodos de tratamiento y el tiempo medio de recuperación. Algunas pueden ser temporales, mientras que otras pueden causar daños permanentes. A continuación se incluye una lista de lesiones oculares, con sus causas más comunes, la descripción de sus síntomas y los tratamientos recomendados. Ante cualquier tipo de lesión ocular, es importante acudir a un profesional sanitario lo antes posible.
- Arañazo en el ojo: conocidas médicamente como abrasiones corneales, las lesiones por arañazo en el ojo se producen tras un golpe en el ojo o al frotarlo con un objeto extraño, como suciedad, arena u otras partículas. Estas lesiones son muy molestas y pueden provocar enrojecimiento del ojo y sensibilidad a la luz. Además, exponen al ojo al riesgo de sufrir una infección bacteriana o fúngica. Si no se tratan rápidamente, estas infecciones pueden llegar a provocar ceguera. Aunque el impulso sea contrario, no te frotes el ojo ni te pongas un parche, ya que las bacterias pueden proliferar en ambientes oscuros. Tu médico puede recetarte colirios antibióticos y analgésicos. A menos que la lesión sea muy grave, la mayoría de las abrasiones corneales se curan por completo sin dejar daños permanentes.
- Penetración de un objeto extraño: si un objeto, como una astilla o un anzuelo, penetra en el ojo, acude al médico de inmediato. Cualquier intento de extraer el objeto por tu cuenta puede agravar la lesión. Algunos objetos pequeños, como los fragmentos metálicos afilados, pueden quedar incrustados en la superficie del ojo, pero sin penetrar en su interior. Si no se extraen, pueden empezar a oxidarse con el tiempo, lo que supone una complicación y un riesgo adicionales. Cualquier objeto extraño, por pequeño que sea, debe ser extraído por su oftalmólogo lo antes posible. Es posible que se le recete un tratamiento con antibióticos y analgésicos.
- Sustancia extraña cáustica: cualquier sustancia que no sea agua limpia y que entre en contacto con el ojo probablemente te provocará una gran molestia. Aunque muchas pueden causar escozor o ardor, no todas provocan daños graves. El pH de una sustancia suele determinar cómo reaccionará el ojo. Los ácidos provocan rápidamente enrojecimiento y ardor, pero se pueden eliminar con bastante facilidad. Las bases, o sustancias alcalinas, pueden no causar dolor al principio, pero pueden provocar daños mucho más graves. Algunos ejemplos son los productos de limpieza domésticos y el polvo de tiza. Tanto si te salpican, te rocían o te frotas los ojos con ellos, debes intentar enjuagarte los ojos con agua limpia y fría durante al menos 15 minutos. Una vez que te hayas enjuagado los ojos, acude al médico. Las quemaduras químicas tienen un riesgo bajo de infección, pero la gravedad y la duración de la lesión dependerán del tipo y la cantidad de sustancia química a la que se haya expuesto el ojo.
- Hinchazón ocular: también conocida como «ojo morado», este tipo de lesión se debe a un impacto contundente de un objeto que se desplaza a gran velocidad. El mejor tratamiento para este tipo de lesión es una compresa fría o una bolsa de hielo. Por lo general, estas lesiones no son muy graves, pero debes acudir al médico para descartar la posibilidad de fracturas óseas u otros daños internos.
- Hemorragia ocular: el término médico para la hemorragia ocular es «hemorragia subconjuntival». Esta lesión parece mucho más grave de lo que realmente es y consiste en un sangrado procedente de pequeños vasos sanguíneos situados en el interior del ojo, entre la esclera (la parte blanca del ojo) y la conjuntiva (la membrana transparente que recubre el ojo). Este tipo de lesión es muy común y suele ir acompañada de muchos otros tipos de lesiones oculares, incluso de las más leves. Basta con una cantidad minúscula de sangre para que se extienda por una zona amplia, dando la impresión de que la lesión es grande y extensa. De hecho, este tipo de lesiones son totalmente indoloras, a menudo no requieren ningún tratamiento y no tienen ningún efecto duradero en nuestra visión. En unas pocas semanas, la sangre desaparecerá y todo volverá a la normalidad.
- Iritis traumática: esta lesión del iris —el anillo de color que rodea la pupila— es consecuencia de otros tipos de lesiones oculares y se considera más bien un efecto secundario o un síntoma. Suele producirse tras impactos contundentes, como los provocados por una pelota, una mano u otro objeto, y requiere tratamiento médico para curarse adecuadamente. En algunos casos graves, incluso con la atención médica adecuada, es posible que se produzca una pérdida permanente de la visión, ya sea parcial o total.
- Fractura por expulsión orbital e hipema: una fractura por expulsión orbital es una grieta o rotura en el hueso facial cercano al ojo. Un hipema es una hemorragia en el espacio entre la córnea y el iris. Ambas lesiones están provocadas por un traumatismo contuso grave, suelen producirse simultáneamente y constituyen emergencias médicas graves. En los casos más graves, puede ser necesaria una intervención quirúrgica para reparar los huesos fracturados, y existe la posibilidad de perder la visión.
¿Cómo se producen las lesiones oculares?
Las lesiones oculares pueden producirse en cualquier lugar, como por ejemplo en un supermercado, pero lo más habitual es que se produzcan durante accidentes de tráfico. También se producen en el trabajo. En el lugar de trabajo, pueden deberse a partículas en suspensión, astillas, objetos que salen disparados o caen, y al contacto con productos químicos. Los operarios, como los montadores, los lijadores y los operarios de amoladoras, son especialmente propensos a sufrir lesiones oculares.
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