A partir de ahora, los ciclistas de California pueden ser acusados de un delito grave de atropello con fuga cuando circulen por un carril bici, en virtud de una nueva ley que entró en vigor el 1 de enero de 2019. Esta nueva ley ha eliminado una laguna jurídica que eximía a los ciclistas de la ley sobre atropello con fuga cuando circulaban por determinados carriles bici. Con arreglo a la legislación anterior, el Código de Circulación de California equiparaba las bicicletas a los vehículos a efectos de las infracciones de tráfico y otras leyes, como la relativa a la conducción bajo los efectos del alcohol.
Esta ley se aplicaba a las bicicletas que circulaban por cualquier calle de la ciudad de Los Ángeles, pero no se extendía a los carriles bici de clase I y clase IV, que son carriles separados mediante señalización vial o barreras físicas.
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La legislación de California establece cuatro tipos de carriles bici que se utilizan en el estado:
- Un carril bici de clase I: también denominado «vía de uso compartido» —porque se comparte con patinetes y peatones—, es una vía con derecho de paso situada alejada de los carriles de circulación y señalizada y designada como carril bici.
- Un carril bici de clase II: carriles bici habilitados a lo largo de las calles y delimitados mediante marcas viales y señalización para reservar una parte de la calzada al tráfico ciclista.
- Un carril bici de clase III: zonas destinadas a las bicicletas a lo largo de las calzadas, que normalmente no están separadas por líneas, sino que están señalizadas con señales en la propia vía o colocadas cerca del carril bici.
- Carril bici de clase IV: también denominados carriles bici protegidos, son carriles separados físicamente mediante una barrera o una superficie elevada, lo que impide que otros vehículos accedan al carril.
Según la nueva ley, cuando un ciclista circula por cualquiera de las 350 millas de carriles bici de Los Ángeles y atropella a un peatón o a otro ciclista, podría aplicarse la ley de California sobre el delito grave de atropello con fuga. La ley se aplica cuando una persona resulta gravemente herida o fallece.
Esta ley se promulgó a raíz de un incidente ocurrido en 2015, en el que un peatón fue atropellado por un ciclista y cayó de cabeza sobre el pavimento. Sufrió una fractura de cráneo, una conmoción cerebral y laceraciones graves en las manos.
El ciclista se marchó del lugar y la policía lo localizó más tarde, pero no fue detenido ni se le imputaron cargos penales, ya que no había infringido ninguna ley. Irónicamente, dado que el incidente tuvo lugar en un dique y no en un carril bici de clase I, no habría estado contemplado en la nueva ley.

